ManuBrea

ManuBrea en ANECDOPEDIA 29 de Octubre de 2017

INTRODUCCIÓN A ACROBACIA EQUINA


Empecemos con espacio y lugar. Era el campo de un amigo cercano del colegio, su campo está a 20 minutos de Azul, en Buenos Aires. Unas 300 hectáreas de un hermoso campo ganadero. Ya haciéndose la tardecita se nos ocurre ir a andar a caballo. 

Todo ocurre con normalidad mientras ensillamos los caballos, yo con mi confiado corcel llamado Manchas y los dos locales con los propios. Vale mencionar que los tres caballos que elegimos estaban completamente empapados con agua y barro debido a unas lluvias del día anterior. Empezamos a cabalgar tranquilamente cada vez más cerca del horizonte donde el sol ya en su crepúsculo lentamente se ocultaba por la última frontera. 

Aquí cruzamos nuestro primer obstáculo de la tarde y un presagio de lo que ocurriría al final de ese día. Un alambre electrificado nos acorralaba a la hectárea del campo donde estaba la casa y caballeriza bloqueandome de nuestro objetivo de llegar al viejo molino. Al no ver una tranquera mirando de derecha a izquierda no se nos ocurre una mejor idea que desensillar y bajar el alambre pisandolo con las botas y que pasen los caballos. Ya pueden ver para donde se está dirigiendo está historia.

 Luego de que pasa el caballo de mi amigo y el de su primo me toca a mi. Tranquilamente monto mi caballo de nuevo y apuntó a el tramo de alambre bajado, aquí es donde me llega mi primera advertencia de lo que ocurriría en unos momentos, el caballo no avanza. Tiro de las riendas un poco más fuerte y Manchas avanza lento pero contento. Pasa las primeras dos pezuñas con una delicadeza cuál flamenco caminando y cuando está pasando la ultima pata, esa última pezuña la cual estaba todavía mojada y embarrada igual que todo su cuerpo toca el alambre. 

En menos de 1 segundo registre lo que había pasado y lo que estaba a punto de ocurrir, el caballo con una velocidad endemoniada empezó a galopar a todo lo que daba. Asustado tire de las riendas 2 veces firmemente pero el caballo se negaba a detenerse, sabía que si tiraba una vez más fuertemente de la brida me iba a tirar para atrás. Mil ideas se me venían a la cabeza de que hacer pero por alguna razón tirarme del caballo a toda velocidad parecía surgir la más sensata de todas ellas. Termine decidiendo que era la mejor opción debido a algo que se aproximaba al camino que el caballo estaba galopando enloquecido, otro alambre electrificado, pero este, más bajo y menos visible. Después de ver cómo reaccionaba mi pobre corcel a esto no me quería ni imaginar lo que pasaría con este. 

Y así fue cómo en alta aceleración me lanze del caballo y me encantaría decir que aterrice en una vuelta de carnero impecable, pero dejemos eso para las películas, me tire y caí directo de cara, en un hermoso charco de barro. Ahora gracias a esto, evite pegármela contra otro alambre o peor, que el caballo hubiese frenado de punto y que yo volara hasta el alambre solito y solo me costo una cara llena de barro, unos moretones, ropa prácticamente empapada y una vuelta de risas y carcajadas en el tramo de vuelta a la casa y por toda la eternidad de mis amigos cuando repiten está historia.


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  • wawasa wawasa 29 Oct. 2017 16:36

    Jaja, muy buena historia